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sábado, 4 de abril de 2009

Backyard (Traspatio)

México, 2008, del director Carlos Carrera (La mujer de Benjamín, El crimen del padre Amaro) a partir de un excelente guión de Sabina Berman. El contexto de la historia está inspirado, entre otros, del libro Huesos en el desierto de Sergio González Rodríguez (2002), pero la historia misma es original y tiene la estructura de una tragedia clásica: su protagonista no es la detective Blanca Bravo (Ana de la Reguera) sino dos obreros indígenas que son al mismo tiempo culpables y víctimas de su destino. De esta manera, Berman logra disfrazar de thriller y de película de acción lo que en realidad es una reflexión más profunda acerca de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez. ¿Son éstos producto de la descomposición social en la frontera? Sí, pero no solamente. ¿Está presente algún asesino serial? Sí, más de uno, pero el problema no se reduce a atraparlos. Las explicaciones sociológicas y políticas de esta vergüenza nacional son insuficientes sin el ingrediente humano, es decir, el ingrediente de las pasiones y los odios personales, las decisiones libres que pueden transformarse en fardos fatales. Ni el ex-gobernardor panista de Chihuahua (evocación de Francisco Barrio), ni el crimen organizado son tratados en este filme como villanos de caricatura. Todos los personajes son piezas humanas de un engranaje terrible. Desde luego, no todos son igualmente culpables, pero es necesario que en la sociedad entendamos qué es lo que ocurre realmente en aquella ciudad. Con diálogos en español, inglés y tzeltal, la productora (Berman misma) no cedió a los imperativos comerciales, aunque el resultado sea ágil y lleno de suspenso, de tal modo que se facilita el acceso del gran público (lo cual contribuye, en última instancia, a la causa de "¡Ni una más!", siempre y cuando los espectadores no asumamos el carácter fatalista y pesimista que parece ser consustancial al género trágico). La fotografía de Martín Boege convierte las tomas en Ciudad Juárez en paisajes arquetípicos de la frontera, del capitalismo transnacional y de la vida de los obreros de las maquiladoras. Las actuaciones son magníficas. El realizador, Carlos Carrera, aunque eclipsado por la fama reciente de Cuarón, Iñárritu y Del Toro, fue el niño prodigio del cine mexicano (por su ópera prima La mujer de Benjamín, de 1990, y su Palma de Oro al mejor cortometraje en Cannes, en 1994, por El héroe). Gracias a su oficio en la animación, Carrera es un manierista, un director meticuloso. En resumen, Backyard es un filme de muy buena factura. Pero es ante todo la prueba de que los géneros dramáticos milenarios (la tragedia, la comedia) nos permiten entender aspectos de la realidad humana y social que ni siquiera los documentales más realistas podrían describir.

lunes, 14 de abril de 2008

Casi Divas


De Issa López México (2007). El racismo en México visto por Columbia Pictures Producciones México. Los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez vistos por Columbia Pictures Producciones México. La homofobia vista por Columbia Pictures Producciones México. La telerrealidad criticada por esa misma compañía local de Sony Pictures Entertainment. En efecto, más que cine de su autora, éste es cine de compañía (la idea original, por ejemplo, es del subdirector ejecutivo de desarrollo creativo de la multicitada empresa, Ignacio Darnaude). La cinta es una comedia divertida a partir de una acumulación de verdades, pero triviales. Nadie ignora que existe el racismo mexicano, la pregunta es cómo abordarlo de manera interesante. En este caso, coexisten clichés informados y desinformados (entre los primeros, sobre el show business y los tejemanejes de los medios audio-visuales, entre los segundos, sobre los indígenas mexicanos tanto rurales como urbanos, los llamados "nacos"). La principal virtud del filme es la mezcla de intención crítica con desparpajo irreverente. Me explico: contra lo que puede pensarse, la historia no queda ahogada por la corrección política (si Begnini aborda el holocausto en La vita è bella, ésta comedia puede hablar de las "muertas de Juárez" sin perder su género o insultar a las víctimas). Hay, sin duda, una historia y buenos momentos de humor (en particular, la divertidísima familia de Yesenia en Ciudad Nezahualcóyotl, con la excelente actuación de Daniela Schmidt). Para el espectador, los principales beneficios son la risa y entender la forma como ven a México los bu-bos mexicanos; saber que no han superado el cliché de la India María cuando piensan en los indígenas (en la cinta, Francisca (Maya Zapata) es una muchacha zapoteca que memoriza artículos de TVyNovelas, mientras su novio es analfabeta ¿se rompieron las cabeza los "creativos" que concibieron a estos personajes?).